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Acerca del texto «Rey y Rey»

5 de septiembre, 2025

Autores: Linda de Haan y Stern Nijland. Colección ESI, Dirección de Educación Sexual Integral, Dirección General de Cultura y Educación, Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Calibroscopio, 2023. Catalogado como Literatura infantil. Publicación de distribución gratuita editado en español con el apoyo de la Dutch Foundation for Literature and the Mondrian Foundation.

El libro original, escrito e ilustrado por dos autoras holandesas nacidas en 1976, tiene ya varios años (dos décadas) y una adaptación para el teatro. Pero su versión en castellano para uso escolar bonaerense es más reciente. Quizá por ello las polémicas que, en su momento, generó en Europa y en los Estados Unidos, no se replicaron hasta ahora en la Argentina.

Ya el retrato queer del joven protagonista (abrigo de piel, pantalón violeta, zapatos con altas plataformas, mejillas coloreadas, actitud risueña y sensible), en la primera página, ofrece una pauta iconográfica de lo que sigue.

La historia, narrada al modo de un cuento infantil, es bastante simple y lineal: un príncipe heredero vive con su madre, la reina ya en edad jubilatoria, y un gato. No hay figura paterna y el carácter de la monarca es autoritario. Al final, al presentarse la princesa Margarita junto a su hermano, el príncipe Azul (de aspecto también queer), a nuestro protagonista le dio un vuelco el corazón. Fue amor a primera vista. Claro que el objeto de ese repentino amor no era la princesa, sino su hermano. Vale decir, se plantea una atracción de tipo homosexual, que es mutua, y deriva en una boda real.

Es interesante analizar la secuencia del rostro materno: al comienzo se muestra sonriente y esperanzada; pero luego, al darse cuenta de que en realidad la atracción es hacia el hermano de la princesa, su gesto es adusto. Durante la ceremonia nupcial se la nota resignada. Y, al final, desembarazada del oficio regio, su actitud es de absoluta comodidad. Quizá deba verse en esta sucesión de gestos y actitudes una metáfora de lo que suele ocurrirle a tantos padres y madres contemporáneos, cuando se enteran de la homosexualidad de su hijo o hija: pasan de la contrariedad a la resignación, y de la resignación a la aceptación confortable.

Desde un nivel primariamente histórico, el planteo contradice la idea misma de la monarquía y su mecanismo dinástico: si los monarcas se casaran con personas de su mismo sexo ¿cómo ocurriría la legítima sucesión en el trono? Vale decir que, en la historia de Occidente, y aún en la hipótesis de que existieran príncipes con tendencias o conductas homosexuales (probablemente los hubo), no podría haberse legitimado ni mucho menos bendecido este tipo de uniones seudo matrimoniales, so pena de socavar las bases mismas del linaje real. En ese sentido, el cuento viene a poner en crisis el estatuto histórico de la monarquía cristiana, a partir de una agenda de género.

Pero, de lo que no cabe duda alguna es de su intención de instalar en la mente de los niños más pequeños la "naturalización" de este tipo de uniones, y más todavía su legitimación ante la opinión pública, provocada por el rango eminente de los contrayentes y su función de ejemplaridad en la sociedad, ya que, como enseñaba Santo Tomás de Aquino, el príncipe es causa formal extrínseca (o causa ejemplar) del orden social.

Según información disponible en Internet, la versión original del libro no ha estado exenta de polémicas y denuncias judiciales, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos, en Austria, en Taiwán etc. Las autoras han defendido su obra, señalándola como "una historia de amor divertida y feliz", y han expresado su deseo de que los adultos puedan "olvidarse de los tabúes y dejar que sus niños descubran otros mundos".

He aquí un material de lectura ofrecido por la Provincia de Buenos Aires destinado a niños y niñas en edad escolar. Pero el problema es que ha pasado a integrar los recursos de la enseñanza formal escolar, lo cual la pondría al alcance de los alumnos del primer ciclo sin el consentimiento de sus padres.